CONCLUSION
Los animales pasaron a llamarse camaradas entre sí, y todos los asuntos de interés colectivo eran llevados a votación en la asamblea. En una de las primeras reuniones fue discutido, por ejemplo, si las ratas eran o no amigas de los animales. De manera conjunta, también votaron sobre la edad de jubilación para cada clase de animal, y decidieron instituir una clase de alfabetización para todos.
Fue durante los encuentros a escondidas que se planeó una gran rebelión. Un día, el señor Jones bebió de más y olvidó dar de comer a los animales. Fue la excusa para el principio de una nueva era. Los animales, ante el hambre y la injusticia, se unieron e hicieron una gran revolución expulsando a los humanos de la hacienda.
Los cambios fueron rápidos y sustanciales: la casa donde el señor Jones y su mujer vivían se convirtió en museo, el nombre de la propiedad cambió de Granja Manor a Granja de Animales.
La vida en la propiedad rural transcurría bien luego de la revolución, pero cabe subrayar que, aunque todos trabajaban, Mollie y el gato evadían sus quehaceres apareciendo tan solo a la hora de las comidas.
Los cerdos tampoco trabajaban adecuadamente, apenas dirigían y supervisaban el trabajo de otros. Afirmaban que, como eran los dueños del conocimiento y precursores de la revolución, era natural que asumieran el liderazgo.
Bola de Nieve, Squealer y Napoleón, gradualmente asumieron privilegios en la comunidad. La leche desaparecía y era encontrada en la comida de los cerdos, las manzanas eran escondidas y llevadas al depósito de las herramientas para ser también consumidas por los cerdos. Pequeños privilegios fueron ganados por quienes eran considerados los trabajadores intelectuales.
Un hermoso día, el señor Jones regresó a retomar la hacienda. Armado y con más de media docena de colegas regresó a la granja con escopeta en mano, pero los animales consiguieron expulsar al antiguo dueño de la propiedad.
Bola de Nieve, tratando de optimizar la producción y el suministro de energía eléctrica en la granja, propuso la construcción de un molino. El proyecto avanzó, pero generó malentendidos en la cúpula del grupo. Finalmente, durante una reunión en el granero, Bola de Nieve fue expulsado por Napoleón.

Los cerdos se mudaron a la casa donde vivía Jones, aunque inicialmente iba a funcionar como museo. Napoleón, ambicioso, decidió hacer negocios con las granjas vecinas, obligando a los animales a aumentar por mucho la producción.
El poder empezó a subírsele a la cabeza, y la situación empeoró considerablemente. Los demás animales tenían cada vez menos comida y más trabajo. El líder llegó a prohibir que los animales cantaran la canción que tanto les gustaba "Animales de Inglaterra" argumentando que esta solo funcionaba en el tiempo de la revolución.
Napoleón declaró que era beneficioso negociar los productos de la granja con los hombres, entre ellos Frederick, quien hizo un "golpe de Granja". El desacuerdo se transformó en un conflicto real en el que se invadió la propiedad y murieron muchos animales en batalla.
Con el tiempo la granja creció, pues los animales tuvieron crías. Transformaron el régimen en una república, y Napoleón, el único candidato al cargo, fue elegido.
Gracias a sus relaciones comerciales con los humanos, estrechó sus lazos con quienes tanto odiaba, y estableció métodos que facilitaban la producción, controló los gastos, la ración y los horarios de trabajo.
El cerdo ganó características humanas, haciéndose tan corrupto como el antiguo propietario de la granja. Al final de la historia se realiza la simbiosis entre el cerdo y el ser a quien antes tanto detestaba: el hombre.
Ahora, no había duda sobre lo que sucedía con la fisionomía de los cerdos: las demás criaturas veían en el cerdo a un hombre, en el hombre a un cerdo y en el cerdo a un hombre de nuevo; pero ahora era imposible distinguir quién era hombre o quién cerdo.